Entre todos lo mataron, y solito murió

Desde dentro del club, también deben depurar responsabilidades

Tras el paso de las horas y aún con el cuerpo caliente ante la incredulidad de ver como un club grande de Andalucía era extinguido tras finalizar la temporada 25/26, cuesta digerir para uno que ama el futsal en verdiblanco, ver como Málaga se queda sin su representante en Segunda, equipo que logró ser laureado.

Se han vertido muchas palabras señalando a la RFEF como la gran culpable de que Málaga en la temporada 26/27 no esté en el calendario de la segunda categoría nacional, grupo 5º de Segunda B y Juveniles DH. Desde mi modestia, me continúo preguntando, si, todo el mal llegó por vía federativa, o, en su defecto, el club también debiera depurar gran responsabilidad en lo ocurrido.

El 31 del pasado mes de julio, en pleno éxtasis por la cautelar, entrevisté a José Carlos Rodríguez. Le pregunté porque allá en febrero del 24, cuando el rector de la Universidad de Málaga dijo basta el futsal, incluso prohibiendo la entrada a miembros del equipo a las instalaciones de la universidad, por qué no pidieron que se les abonase sus contratos, y hubieran podido salir corriendo para buscar el futuro en otro club.

Su respuesta fue concisa, “no podían permitir que el club desapareciera”. Gesto que honra, por una parte, pero con letra pequeña. Si se tomó cargo del club, había que hacerlo con todas las consecuencias (plazas de competición, contratos, beneficios o deudas, títulos, etc.…) de lo contrario, salir corriendo hubiese sido lo más sano.

Con muchos problemas e incidencias se fue tirando, llegaron ayudas desde Jaén, aparece Manu Heredia, que se implica cada vez más, se plantea el concurso de acreedores, y lo que ya sabemos, hasta el batacazo final.

Una jueza en Málaga, ofreció oxígeno con una cautelar. En este momento de éxtasis, se promulgó por activa y por pasiva que una decisión judicial debía respetarse sin miramientos, dentro de un estado de derecho, y la misma jueza, 20 días después con datos e información del otro bando, el federativo, revertió la situación con otra decisión judicial. Sin embargo, ésta parece que tampoco se ha respetado en demasía. Se denota que esto de aceptar decisiones judiciales, va por barrios.

Desde la ignorancia de una persona cortita como es un servidor, me pregunto… ¿Por qué se apostó tan fuerte por algo tan rocambolesco como extinguir un club, para dar continuidad al proyecto en otro? los que peinamos canas sabemos que la RFEF no iba a consentir tal atropello debido principalmente a las posibles consecuencias que traería consigo tanto al futbol como al futsal. ¿Cómo es posible que os pudieran engañar “juristas RFEF” sin nada escrito? ¿no hubiese sido más sano aceptar las deudas, trabajar para salir del concurso de acreedores, pasara el tiempo que pasara, sin prisas, pero sin pausa, sanear el club, continuando con su CIF, y su gran historia?

Pues como el cuento de la gallina de los huevos de oro, el desacierto se ha pagado. Club extinguido, la esperanza de seguir compitiendo 26/27 desaparece, éxodo de jugadores (bastante han aguantado).

Tristemente queda un solar. Dejemos de señalar sólo a la RFEF, desde el núcleo interno del club también hay responsables, y la única realidad que no tiene vuelta atrás es que un Campeón de Copa del Rey y Campeón de España Juvenil -único andaluz- se nos han ido al carajo, y eso duele, costando aceptar después de tantos años, que no estará en el calendario. Es como cuando falta un familiar, que duro se hace ver la realidad.

Fran Gago

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